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El extraño rally de Molins: sube un 17,5% en dos sesiones con una liquidez bajo mínimos

La cementera catalana ha pasado de los 32 euros a los que cerró el pasado jueves a los 37,60 a los que finalizó este lunes, con un efectivo negociado de 109.574 euros, una cifra que contrasta con una capitalización bursátil de 2.500 millones.

Un episodio que obliga a preguntarse si el salto al Mercado Continuo, presentado como una apuesta por la liquidez, ha conseguido realmente lo que prometía.

EL OBJETIVO DECLARADO Y SUS LÍMITES

Molins debutó en el Sistema de Interconexión Bursátil Español (SIBE) el pasado 13 de julio, después de décadas vinculada al mercado de corros de Barcelona, donde cotizaba desde 1942.

La incorporación, aprobada por la junta de accionistas en junio, tenía un objetivo declarado: mejorar la liquidez, favorecer una formación de precios más eficiente y reforzar la visibilidad bursátil.

El problema es que ese objetivo principal choca con una realidad que la propia compañía no ha modificado. Tres sociedades vinculadas al núcleo familiar aglutinan conjuntamente el 90,59% del capital: Otinix, con el 33,77%; Noumea, con el 31,52%; y Cartera de Inversiones C.M., con el 25,30%.

A esta concentración se suma una autocartera equivalente al 4,16% a cierre de 2025. El capital flotante disponible para negociar se sitúa así en torno al 5%.

Con esa estructura, la liquidez tiene un techo estructural difícil de superar. Y cabe preguntarse si ganarla era realmente el único objetivo del salto al Continuo, o si detrás había otras motivaciones igualmente legítimas pero menos visibles: una referencia de valoración más transparente, mayor visibilidad institucional o una plataforma más adecuada para futuras operaciones corporativas.

La compañía atraviesa precisamente una etapa de transformación marcada por la reciente adquisición de la portuguesa Secil por 1.400 millones de euros y la renovación de su consejo de administración. Ninguna de esas otras razones mencionadas sería cuestionable, pero cambiaría la lectura del episodio de estos días.

LA CONTRATACIÓN CASI SE TRIPLICA, PERO NO ES SUFICIENTE

Los datos son honestos: la negociación ha mejorado desde el salto al Continuo. Un análisis propio del histórico de BME permite comparar dos periodos de idéntica duración: 96 días naturales antes de la incorporación, entre el 6 de abril y el 10 de julio, y otros 96 días después, del 13 de julio al 16 de octubre.

En el primer intervalo se negociaron 33.154 acciones en 26 sesiones con operaciones registradas. En el segundo, el volumen ascendió a 96.902 títulos repartidos entre 58 sesiones, lo que equivale a multiplicar por 2,92 el número de acciones intercambiadas.

La media de contratación por sesión pasó de 1.275 a 1.671 títulos, y la mediana (menos sensible a jornadas de volumen excepcional) aumentó de 424 a 522 acciones. Son cifras que reflejan una mejora real.

Pero el mismo histórico recoge jornadas con una sola acción negociada, como el 31 de agosto y el 24 de septiembre, además de otras con apenas unas decenas de títulos. La contratación ha crecido, pero el ‘free float’ del 5% marca un límite que los datos aún no han logrado superar.

POCA LIQUIDEZ, MAYOR RIESGO DE OSCILACIONES BRUSCAS

Cuando existen pocas órdenes de compra y venta a determinados precios, incluso operaciones relativamente pequeñas pueden agotar las contrapartidas disponibles y provocar desplazamientos importantes del precio, tanto al alza como a la baja.

En valores poco líquidos pueden aparecer además diferencias amplias entre los precios a los que los inversores están dispuestos a comprar y vender, lo que encarece la entrada y salida de posiciones. Por tanto, una subida de dos dígitos no implica necesariamente una entrada extraordinaria de dinero.

Además, el rally tampoco ha eliminado las pérdidas anteriores: Molins todavía retrocede alrededor de un 6% respecto a los 40 euros de hace un mes, y un 3,59% frente a los 39 euros del 10 de julio, última sesión anterior a su inclusión en el Continuo.

En las comunicaciones regulatorias consultadas no se identifica ningún anuncio corporativo reciente que permita explicar las fuertes subidas de las últimas jornadas. Lo que sí explica el episodio es la propia estructura del valor: con un ‘free float’ del 5%, no hace falta ninguna noticia para que Molins se mueva con violencia.

Es, simplemente, su forma de funcionar. Y mientras el accionariado no cambie, puede volver a ocurrir en cualquier momento.


Source: Bolsamania.com

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