Esta medida llega después del acuerdo en el Congreso de EEUU entre demócratas y republicanos para dar la posibilidad al presidente de EEUU de llevar a cabo esta medida. El acuerdo, además, recogía otras medidas, como otorgar a Biden la autoridad de aumentar los aranceles sobre productos rusos y bielorrusos; solicitar la expulsión de Rusia de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y detener la adhesión de Bielorrusia; y otorgar la autoridad al presidente de EEUU de restablecer las relaciones comerciales normales con Rusia y Bielorrusia sujeto a ciertas condiciones y la desaprobación del Congreso.
La prohibición del petróleo ruso es una de las sanciones más duras que quedaban todavía por aplicar, dado que es una de las principales vías de financiación de Rusia. En los últimos días, desde la Casa Blanca se ha dejado ver las intenciones de la Administración Biden a este respecto.
Ya el sábado Jen Psaki, responsable de prensa, anunció que Washington sopesaba reducir las importaciones del crudo ruso, aunque tenían muy en cuenta que si se reduce la oferta del mercado de gasolina aumentarán los precios de la gasolina, afectando así a las familias estadounidenses.
El domingo, el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, señaló que «estamos conversando con nuestros aliados europeos y nuestros aliados para analizar de manera coordinada la posibilidad de prohibir la importación de petróleo ruso mientras nos aseguramos de que hay una oferta suficiente de petróleo en los mercados globales. Las conversaciones son muy activas».
Los socios europeos han sido reacios, hasta el momento, a aplicar esta medida, puesto que el mercado energético del Viejo Continente es dependiente del petróleo y el gas ruso. Es el caso de Alemania, cuyas importaciones rusas suponen el 50% del total del gas que se consume en el país.
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Source: Bolsamania.com


