De esta manera, la evolución de los precios se va acercando al objetivo del Banco Central Europeo (BCE), cuyo deseo es que la inflación se sitúe en el 2%.
Por componentes, los alimentos, el alcohol y el tabaco registran la tasa anual más alta en noviembre (6,9%, frente al 7,4% en octubre), por delante de los servicios (4%, frente al 4,6% en octubre), los bienes industriales no energéticos (2,9%, frente al 3,5% de octubre) y la energía (-11,5%, frente al -11,2% de octubre).
Por países, las mayores subidas del Índice de Precios de Consumo (IPC) tuvo lugar en Eslovaquia (6,9%), Croacia (5,5%) y Austria (4,9%). Por el contrario, las menores tasas corresponden a Italia (0,7%) y Finlandia (0,8%), mientras que Bélgica registró una lectura del -0,7%.
La tasa de inflación subyacente, es decir, excluyendo del cálculo el impacto de la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco, se relaja en noviembre al 3,6% desde el 4,2% del mes anterior.
«Esperábamos que la inflación cayera significativamente en los últimos meses del año, pero el proceso de desinflación está ocurriendo incluso más rápido de lo que esperábamos, particularmente en el caso de la inflación subyacente, donde las expectativas eran que las presiones sobre los precios siguieran siendo más persistentes», señalan los analistas de ING.
Consideran que, para el BCE, están aumentando las señales de una victoria inminente en materia de inflación. «Al banco central le preocupan factores como el crecimiento de los salarios y posibles picos en el mercado energético que podrían hacer que la inflación vuelva a subir. Pero la política monetaria actual es suficientemente restrictiva». Por lo tanto, creen que «el mercado hace bien en empezar a considerar recortes de tipos para 2024. Creemos que el primero podría producirse antes del verano».
Source: Bolsamania.com




