«Desafortunadamente, lo más destacable del nuevo impuesto es la persistencia de los principales vicios de sus antecesores, que ya criticamos en su dÃa. Un problema importante es de carácter procedimental. Una vez más, se recurre a una vÃa poco ortodoxa de tramitación para evitar los preceptivos informes de los ministerios competentes y de diversos órganos consultivos, como el Consejo de Estado, que difÃcilmente podrÃan evitar plantear objeciones de calado a una propuesta de más que dudosa constitucionalidad«.
Asà lo señala en su último informe el ‘think tank’ liderado por Ãngel de la Fuente, que añade que, «en su dÃa se utilizó con este fin la vÃa de la proposición de ley (en lugar del proyecto) y ahora se opta por crear un impuesto nuevo a través de una enmienda a un texto ya en tramitación, con efectos similares».
En cuanto al cálculo de la cuantÃa del tributo, se adopta una escala progresiva, lo que creen que «no tiene mucho sentido en el caso de las empresas (entre otras cosas porque desincentiva su crecimiento, con repercusiones negativas sobre su eficiencia)».
Además, se introducen dos deducciones que tienden a mitigar los efectos negativos del impuesto: una ordinaria, de parte de la cuota del Impuesto de Sociedades, y otra extraordinaria que se activa si la rentabilidad sobre activos cae por debajo de un determinado umbral.
También consideran que «existen múltiples cuestiones que habrÃa que valorar con cuidado y que seguramente desaconsejan la adopción de un impuesto como el propuesto».
«Tal como está configurada, la arbitraria exacción que se analiza en la nota es más bien una multa a un sector que resulta antipático a la mayorÃa gubernamental por razones ideológicas que un impuesto propio de un estado de derecho. La creación de una figura asà no contribuye precisamente a reforzar la seguridad jurÃdica, desincentivando por tanto la inversión doméstica y extranjera y el crecimiento económico», señala el documento.
Source: Bolsamania.com

