Simply Wall St pone el foco en esta segunda derivada después de que el Banco de Inglaterra haya advertido de que la inteligencia artificial de frontera podría llegar a amenazar al sistema financiero global. Para la firma, el riesgo cibernético deja así de ser una cuestión limitada al sector tecnológico y pasa a convertirse en una historia mucho más amplia, capaz de atraer tanto capital como atención regulatoria.
Entre las compañías identificadas por su exposición a esta tendencia aparecen dos nombres que permiten jugarla desde ángulos muy diferentes: la española Indra y la estadounidense Guidewire Software.
INDRA, ENTRE DEFENSA Y CIBERSEGURIDAD
El caso de Indra resulta especialmente interesante porque su exposición al riesgo cibernético no se limita al software. La compañía española opera en defensa, aeroespacial y tecnología digital y desarrolla sistemas seguros para infraestructuras críticas, desde defensa aérea y vehículos no tripulados hasta control del tráfico aéreo, pagos, transporte y servicios de ciberseguridad a través de Minsait.
Esa combinación, según Simply Wall St, sitúa a Indra directamente en la intersección entre inteligencia artificial, seguridad digital, defensa e infraestructuras físicas. Un posicionamiento que puede adquirir mayor relevancia si gobiernos e instituciones públicas elevan sus esfuerzos para proteger activos y redes conectadas frente a nuevas amenazas.
La compañía está reforzando además su apuesta por la inteligencia artificial y la ciberseguridad mediante IndraMind y los servicios de Minsait. Simply Wall St destaca que muchos inversores todavía tratan esta actividad vinculada a IA y ciberseguridad como una cuestión secundaria dentro de la historia de inversión de Indra.
El tamaño del negocio tampoco es menor. Según los datos recogidos en el informe, Minsait aporta alrededor de 3.200 millones de euros de ingresos, frente a unos 1.900 millones de Defensa, aproximadamente 600 millones de Air Traffic y unos 400 millones de Mobility. España genera alrededor de 3.500 millones de las ventas de una compañía cuya capitalización bursátil ronda los 10.900 millones.
Pero la oportunidad viene acompañada de riesgos. Simply Wall St señala la dependencia de los presupuestos públicos de defensa, la financiación mediante deuda y cierta presión sobre los márgenes. La cuestión clave, apunta la firma, será comprobar si Indra consigue convertir sus capacidades en IA y ciberseguridad en contratos rentables a largo plazo a medida que clientes y reguladores reaccionen al aumento del riesgo sistémico.
GUIDEWIRE: PONER PRECIO A LA AMENAZA
Guidewire ofrece una forma completamente distinta de aproximarse a la misma tendencia. En lugar de centrarse directamente en detener los ataques, proporciona software en la nube para que las aseguradoras gestionen pólizas, reclamaciones y facturación y utilicen datos e inteligencia artificial para modelizar riesgos complejos como los ciberataques.
Herramientas como Cyence permiten a las compañías aseguradoras analizar y poner precio al riesgo cibernético. Es precisamente ahí donde Simply Wall St encuentra la oportunidad: si la IA incrementa la complejidad de las amenazas digitales, también puede crecer la necesidad de comprender cuánto riesgo asumen las aseguradoras cuando ofrecen cobertura frente a ellas.
La compañía genera alrededor de 1.400 millones de dólares en ingresos y cuenta con una capitalización próxima a los 17.100 millones. De su facturación, aproximadamente 914 millones proceden de Estados Unidos, mientras que el resto se distribuye entre EMEA, Canadá, Asia-Pacífico y otros mercados americanos.
Guidewire está aumentando además sus ingresos recurrentes procedentes de la nube y utilizando agentes de IA para mejorar la eficiencia de procesos como la suscripción y la gestión de siniestros, una evolución que, según el análisis, podría respaldar sus márgenes con el tiempo.
Aquí aparece, sin embargo, una de las principales advertencias de Simply Wall St. Guidewire cotiza con una valoración exigente, a lo que se suman recientes ventas de títulos por parte de ‘insiders’. El mercado, por tanto, no parece ignorar por completo las posibilidades del negocio.
La ejecución de la migración hacia la nube y el despliegue de sus herramientas de inteligencia artificial serán determinantes. Como plantea la firma, la verdadera historia estará en comprobar hasta qué punto las aseguradoras terminan dependiendo de Guidewire para modernizar la gestión del riesgo cibernético y otras amenazas complejas.
LA IA CREA EL RIESGO… Y TAMBIÉN EL NEGOCIO
Porque esa es precisamente la paradoja que deja el ‘boom’ de la inteligencia artificial: la tecnología puede crear simultáneamente el problema y el mercado necesario para combatirlo.
Indra y Guidewire representan dos posiciones diferentes dentro de esa cadena. Una está vinculada a la protección de sistemas críticos, defensa e infraestructuras; la otra, a la capacidad de las aseguradoras para cuantificar y gestionar económicamente el riesgo.
El gran interrogante bursátil ya no es únicamente cuánto crecerá la inteligencia artificial. También empieza a ser cuánto costará protegerse de ella.
Source: Bolsamania.com


